Gonjiam: el hospital psiquiátrico maldito y qué hay de real en la película

Por Kevin · 6 min de lectura ·

Gonjiam: Hospital Maldito (2018)

El Hospital Psiquiátrico de Gonjiam existe: está a una hora de Seúl, cerrado desde 1996, y durante años apareció en listas internacionales de lugares más embrujados del mundo. La película de 2018 usa ese lugar real como escenario de un streaming en vivo que sale mal. Acá separamos qué es leyenda, qué es película y cómo se explica el final.

¿Todavía no la viste? Leé nuestra reseña de Gonjiam: Hospital Maldito (2018) →

El hospital psiquiátrico real de Gonjiam

El edificio está en Gwangju, provincia de Gyeonggi, Corea del Sur, y cerró en 1996. La versión que circula por internet habla de pacientes muertos en masa y de una directora que se suicidó en el lugar. La versión documentada es bastante menos cinematográfica: problemas con el sistema de desagües, deudas y una licencia que no se renovó.

Lo que sí es cierto es que quedó abandonado con camas, historias clínicas y objetos personales adentro, y que durante dos décadas fue destino de urbex, programas de televisión y youtubers. Esa combinación —abandono real más leyenda inflada— es exactamente el material que usa la película.

El edificio original fue demolido en 2018, el mismo año del estreno. La película se rodó en otra locación.

De qué trata Gonjiam: Hospital Maldito (2018)

Un grupo de youtubers coreanos organiza un stream en vivo desde el psiquiátrico abandonado, con el objetivo de llegar al millón de espectadores. Llevan cámaras corporales, drones y cámaras fijas, y el plan es abrir la sala 402, la única habitación que nadie pudo abrir nunca.

El primer tramo es puro contenido armado: el organizador plantó sustos falsos para el show. La película se toma su tiempo con eso, y ahí está el truco, porque cuando empieza lo real ya no sabés qué está guionado.

El formato es found footage moderno: múltiples cámaras, chat en vivo, encuadres de selfie. En vez de una handycam temblorosa, tenés diez puntos de vista simultáneos y una audiencia mirando.

Explicación del final (spoilers)

¿Vale la pena si no ves terror coreano?

Sí, y es una buena puerta de entrada. No depende de referencias culturales ni de folclore local: es una casa embrujada llevada al extremo técnico, con sonido excelente y un tercio final sin respiro.

Si te gustó, el siguiente paso natural dentro del terror asiático es Ju-On: The Grudge, que juega con la misma idea de lugar maldito pero desde el fantasma clásico japonés.

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